¡A CADA INSTANTE PODEMOS RENACER!

Esta época suele ser muy apropiada para comienzos y finales, para revisiones, reflexiones y para trazar nuevas metas, sin embargo, el crecimiento personal debería ser una tarea diaria y cuando hablo de crecimiento personal, no me refiero al afán de alcanzar eso que muchos llamamos ser alguien importante, cuando en realidad nuestro interior se ha quedado estancado.

Hace unos días estuve viendo una conferencia del escritor Walter Riso, quien decía que muchas veces nos afanamos por obtener títulos y aprender mil cosas, cuando en realidad lo que necesitamos es desaprender, esta expresión me hizo reflexionar, pues para mi siempre fue muy importante mi crecimiento profesional, he pasado toda mi vida estudiado y preparándome en las ramas que me apasionan, lo cual esta bien y sin duda seguiré haciendo siempre, si embargo, creo que debemos echar un vistazo a lo que somos fuera de esos títulos obtenidos, a la forma en que nos comportamos, sentimos y reaccionamos a nuestro entorno, a nuestro nivel de inteligencia emocional, de autoestima y a las cosas innecesarias que vamos cargando y que solo hacen mas lento e incomodo el camino.

 Desaprender, no es hacernos menos, es entender que realmente no necesitamos ser tanto para ser felices, es hacer mas ligero nuestro equipaje, es volcar toda la intensidad con la que buscamos una transformación externa a ser mejores internamente, es saber que nuestro mayor proyecto somos nosotros mismos.

 Vivamos un hoy libre de la carga del pasado y de las ansiedades de futuro, miremos a nuestro alrededor y descubriremos que ya tenemos todo lo necesario para alcanzar la tan anhelada plenitud. trabajemos en transformar nuestro interior y lograremos transformar nuestro entorno. Busquemos la alegría que se encuentra en las pequeñas cosas, cultivemos el amor propio, aprendamos a valorar las personas que nos aman y siempre han estado ahí para nosotros, hagamos eso que estriamos dispuestos a hacer aunque no recibiremos ninguna retribución, encontremos lo hermoso en lo simple, estemos mas en nuestro mudo real y menos en el virtual, desliguémonos de todo lo que nos carga de energía negativa, ya sean lugares, personas, recuerdos, o situaciones adversas.

No necesitamos esperar un nuevo año, el final de una relación, el efecto de la navidad o tener algún encontronazo con la vida para decidir renacer y reinventarnos, hagámoslo día a día. ¡A cada instante podemos renacer!

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